La celebración de una boda, ya sea de tipo civil o religiosa, es uno de los momentos más especiales para una pareja, ya que es el día en que deciden unirse e iniciar una vida juntos; es un ritual que celebra el comienzo de un matrimonio generando un compromiso contraído por mutuo acuerdo ante una autoridad, que puede ser un juez, sacerdote, ministro, pastor, alcalde, que da fe, legalidad y formalidad a la unión.

La ceremonia se compone de varias partes, entre las que están la presentación de los contrayentes ante la autoridad, la aceptación del compromiso matrimonial a través de votos expresados en voz alta que concluye con el intercambio de sortijas. En algunos rituales religiosos se pone un lazo sobre los novios y después  intercambian arras de oro que simbolizan su unión y el cuidado de los recursos materiales, respectivamente.

Esta celebración requiere de muchos preparativos y detalles a cuidar, desde las invitaciones hasta las tarjetas de agradecimiento por los regalos. Toda esto puede ser planeado y preparado por los mismos novios y sus familiares, padrinos y allegados, asumiendo los riesgos e imprevistos que puedan presentarse. Pero también puede planearse con ayuda de un especialista en bodas, también conocido como wedding planner, un profesional que se encarga de organizar y llevar a cabo esta celebración tan importante.

Existen muchas tradiciones en torno a las bodas y su celebración, desde la forma de festejar hasta llegar a la luna de miel, pasando por el vestido, el banquete, la música, etcétera. Algunas de las costumbres más comunes son usar algo viejo, algo nuevo, algo prestado, algo azul. Las culturas medievales llevaban a cabo muchas de estas costumbres ya que pensaban que algo viejo simbolizaba la conexión con el pasado (solía ser una joya heredada); lo nuevo significaba la esperanza del futuro; usar algo prestado por creer que la felicidad se puede atraer usando un objeto de alguien feliz; lo azul representa la unión de la pareja.

De lo anterior también se encarga un wedding planner. El especialista en bodas se encarga de hacer todo lo posible para que el día de la boda sea el más perfecto, planea todo, incluidos los detalles y las tradiciones más específicas, extrañas y excéntricas, se encarga de escoger las flores que adornan la iglesia y el lugar de la recepción, coordinan a los invitados, a los proveedores de la música, las luces y el cathering cuidando siempre que todo salga bien. Organizan cualquier tipo de boda, desde la más sencilla hasta la más ostentosa y glamurosa, ya sea en la playa o en un jardín, en el campo o en el ambiente más urbano que se piense.

El concepto de un wedding planner ha sido importado de Estados Unidos, donde ha sido una actividad muy popular e incluso se ha llegado a creer que es el hada madrina de nuestro siglo, ya que el número de actividades que abarca su trabajo es innumerable, pues todo lo que respecta a la boda y a los novios, sobre todo las necesidades de la novia, le compete. Por ejemplo, una de las actividades poco usuales que desempeña un planeador de bodas es acompañar a la novia a comprar lencería para su noche de bodas.

Organizar una boda puede ser un trabajo agotador, por ello se requieren ciertas cualidades: orden, organización y liderazgo para manejar al grupo de personas que realizan las diversas actividades relacionadas con la planeación, tener una mente creativa que permita ofrecer alternativas e ideas para el evento, tolerancia, cortesía y compromiso, entre otras.

Las tareas de un wedding planner son muy variadas, por lo que es de suma importancia que sepa absolutamente todo lo que está detrás de la boda, iniciando por guiar a los novios al tipo de boda que elegirán, el lugar donde se llevará a cabo la ceremonia y elegir detalles como colores, manteles y arreglos. La idea es facilitar y hacer más placentero para la pareja el proceso de planeación del evento, para que, llegado el gran día, puedan disfrutar al máximo y haya valido la pena el tiempo invertido.

La paciencia y capacidad para poder controlar las posibles crisis o imprevistos que pudiesen surgir es otro de los atributos que debe tener un buen organizador de bodas, además de tener excelente trato para poder lidiar con todo tipo de personalidades, ser objetivo al momento de presentar soluciones a los problemas que pudiesen presentarse. Es necesario también tener una gran capacidad para las relaciones sociales y profesionales, pues muchas veces el encanto mostrado a los posibles clientes es un factor determinante para ser o no contratado.

Es importante que el organizador de bodas conozca a fondo las necesidades de los novios en cuanto a lo que quieren para su boda, además del concepto y el presupuesto que tienen para efectuarla; para ello se requiere tener capacidad de negociación para poder tener los mejores costos con el mejor servicio posible. Este tipo de servicios requiere de profesionales a la altura de las circunstancias.

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