Nacido en 1943 en las Islas Canarias de madre española y padre checo, Manuel Blahnik se ha convertido en el rey de las zapatillas perfectas. Blahnik traba incesante, dibuja todos los bocetos, supervisa la manufactura en Parabiago, Italia y crea las campañas publicitarias de la marca.

Blahnik creció en una campo de plátanos y en 1968 se mudó a París para ser diseñador de sets. La entonces editora en jefe de Vogue Estados Unidos, Diana Vreeland, lo impulsó al mundo del calzado. Su primera colleción llegó en 1972 y desde ahí Blahnik se mantiene como el único diseñador de la marca que lleva su nombre.

41 Manolo Blahnik: Perfección hasta la punta del tacón

Llevar un par de estos zapatos se ha convertido en un sello de estilo, su diseño único y producción cuidada al más mínimo detalle los distingue las otras marcas de calzado femenino. Femineidad, glamour y arte se mezclan en el trabajo de Blahnik, tan codiciado por celebrities, socialités y toda mujer que ansíe llevar tacones producidos artesanalmente. El proceso empieza cuando Blahnik dibuja una idea en papel, después de eso, se decía a tallar en madera lo que ha imaginado, de ahí, el creador produce un modelo de plástico en el que él pinta, pega, hace recortes, mezcla texturas, colores y materiales. Luego, continúa supervisando personalmente la elaboración del zapato, el cual deberá pasar por cincuenta procesos de producción, para estar listo para ser entregado a la clienta.

Victora Beckham, Madonna, Paloma Picasso y muchas otras celebridades se declaran admiradoras de su trabajo y fieles a él. En 1990 y 1999, Blahnik fue nombrado Diseñador de Accesorios del Año por el Consejo Británico de Moda. En 2003, el Museo de Diseño de Londres realizó una exhibición retrospectiva de su trabajo. Luego en 2006, el fotógrafo Eric Boman trabajó con el creador en un libro de colección de zapatos que fue titulado Blahnik by Boman.

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