Desafortunadamente, debido a muchas ideas erróneas, la moda se tiene como algo de poca importancia, sobre todo cuando se le compara con otras actividades que resultan imprescindibles para nuestro desarrollo como individuos y también como seres sociales. Así, aunque este universo trate de un aspecto que cada día toma más relevancia, es decir, la imagen o lo visual, más cuando se trata de sociedades modernas, la moda continúa siendo motivo de múltiples prejuicios.

Pese a todo intento por relegar este ámbito, hoy se presenta como una necesidad para muchas personas, al grado que se han instituido escuelas o centros donde se imparten cursos de moda, que abarcan desde el aspecto más usual de este mundo hasta temas que trascienden su campo más próximo, llegando por ejemplo a cuestiones relacionadas con la tecnología y los medios de comunicación.

Para entender la razón de todo lo que hemos dicho hasta el momento, consideramos útil mencionar que si bien la moda puede encontrar sus primeras manifestaciones en años muy remotos, su pertinencia, en tanto industria, se desprende de los modelos sociales y económicos propios del capitalismo, así que se puede considerar como una esfera propiamente moderna o concerniente a las épocas que emanaron de la revolución industrial.

Así pues, la moda y su industria pudieron tomar partido de las nuevas relaciones comerciales que nacieron gracias a los nuevos mecanismos de producción, en los que la tecnología tuvo un papel determinante. Pero no hablamos de la tecnología en el sentido usual que le damos en la actualidad, sino a su esencia, pues no se trató únicamente de la aparición de nuevas máquinas o dispositivos que agilizaban la producción de cualquier artículo o bien, sino de la misma mecánica de operación que solo fue posible con una apertura hacia nuevos medios.

Con el nacimiento de la idea de llegar cada vez a más sectores, pues de esto va la globalización, es decir, de llegar a todos los rincones del mundo para facilitar lo mismo a todas las personas, ocurrió un devenir que modificó para siempre, sino todas, la mayoría de las actividades del hombre a todos los niveles, tanto para su propio beneficio o satisfacción, como para la interacción con otros individuos. De ahí que los medios de comunicación hayan alcanzado su mayor auge con este modelo económico y social, prueba de ello es el internet.

A esto responde también que en los cursos de moda impartidos por prácticamente cualquier institución especializada en el rubro y de cualquier parte del globo, se abarquen temas como la comunicación, la publicidad y el marketing, entre otros más recurrentes como el diseño de modas o la asesoría de imagen, o por otro lado, aquellos totalmente abocados a los negocios o a la industria de la moda. Sea cual sea el caso o el eje del curso en cuestión, hay un vínculo estrecho entre este mundo y la globalización, ya que de su esencia proviene, de entrada, que podamos estar al tanto de aquello que “está de moda”.

Sí, la globalización también se centra en transmitir todo aquello que está innovando en cualquier sentido o campo, y como ya lo hemos dicho en otras ocasiones, la moda también tiene como motor lo efímero, es decir, que basa sus dinámicas en la entrada de nuevos productos para dar salida a los que ya no resultan tan atractivos, tanto a nivel estético, como en el comercial. ¿Qué quiere decir lo anterior? Que algo que está “de moda”, no solo goza de esa condición porque efectivamente sea lo que mejor luce,  sino porque de esto depende la industria, si no aparecieran nuevos productos con la frecuencia que lo hacen, el negocio no sería el mismo.

Para ejemplificar esta dinámica a la que hemos hecho referencia, basta el ejemplo clásico de los smartphones, dispositivos que constantemente se están innovando, por lo que empresas de prestigio como las que hoy en día dominan el mercado de la telefonía celular, saben que si quieren mantenerse con el reconocimiento del que gozan, deben generar necesidades en los consumidores de estas tecnologías, para que, cuando lancen un nuevo modelo, aunque en realidad esa versión más reciente no sea imprescindible para nuestras vidas, sobre todo si ya contamos con un dispositivo inteligente que sigue siendo funcional, lo deseemos a toda costa.

Así también se puede ejemplificar con los zapatos, todas las mujeres sienten una “extraña” devoción por estos artículos, que sin importar con cuántos cuenten, siguen queriendo y adquiriendo más pares. No basta con tener las zapatillas de rigor para el trabajo, la fiesta y los días de paseo, la idea es tener todos los colores y diseños posibles para combinarlos con todo el guardarropa, que crece en la misma medida, y aunque no  se necesiten propiamente, se experimenta un deseo casi incontrolable por adquirir un nuevo modelo cada que se va al centro comercial.

Es por este tipo de prácticas o de consumo, que los artículos de moda y su industria en general, se ven como un torbellino de consumismo desmedido, como una serie de actividades que únicamente incrementan las fortunas de unos pocos en el afán que tienen aquellos de mostrar, mediante sus posesiones, cierto estatus en una sociedad clasista. Portar los artículos de moda, sobre todo los más exclusivos, son símbolo de éxito pero también, visto desde la perspectiva opuesta, de alienación con el sistema capitalista.

Sin embargo, en iModae, como expertos en la materia de la moda y su relación con los negocios, queremos invitar a todas las personas, tanto amantes de estas actividades, como a aquellas que les rehúyen, a conocer más de estos temas, pues se sorprenderán de todo lo que esconden tras de sí, incluyendo los beneficios que pueden traer a todos por igual. Pero si ya eres un apasionad@ de la moda, te invitamos a tomar nuestros cursos de moda, para que sigas incrementando tus conocimientos y herramientas y seas todo un experto que pueda aplicar lo aprendido en la vida.